Tu logotipo habla por ti

El 99% de las marcas ha cambiado su logotipo a lo largo de su historia, y evoluciona (normalmente para bien). El rediseño suele partir de una estrategia de marketing o de la necesidad de renovarse estéticamente, porque el logo está anticuado, o debido a un cambio en la forma empresarial, por adquisición o fusiones de empresas/marcas.
Sea cual sea el motivo para el cambio, es un paso natural. Con el tiempo, el mercado y el consumidor también cambian, modificar un logotipo es por tanto, algo indispensable.
Marcas archiconocidas como Google lo hacen, empresas de todo tipo apuestan por variar su forma aunque sean tan universales que podría parecer innecesario. Google también evoluciona, hace tiempo nos sorprendió su nuevo look con otro de sus originales Doodles. “Puede parecer sencillo”, porque no pierde la esencia… es un cambio de tipografía, de hecho van por la séptima modificación, pero el gran detalle se aprecia sutilmente. ¿Una pista? Recordemos que ahora cada letra del alfabeto de la nueva multinacional de Page & Brin, representará un integrante. Efectivamente, ahí está el verdadero reto: su favicon. De la “g” minúscula pasó a una “G”, ganando en volumen, peso, colorido…
Pero no a todos les sienta bien el cambio. Como ejemplo muy reciente tenemos el nuevo icono de Instagram. Hay sectores que opinan que ha perdido su conexión, su imagen bucólica y retro que tan bien le sentaba… y otros aplauden el nuevo logo, mucho más vivo y actual. ¿Qué os parece?
Recordemos también el caso de GAP: los directivos de la cadena de ropa norteamericana cambiaron el clásico logo de la empresa (azul marino), por una nueva versión que al instante originó una oleada de protestas en redes sociales. Tras la presión de sus seguidores, el  nuevo diseño pasó a mejor vida en cuestión de una semana.
McDonald’s, como caso situado en la vía “correcta”, realizó una evolución eco-lógica (sí, ambas cosas). Durante décadas hemos estado influidos por colores cálidos y brillantes, que en nuestro campo (publicitario) son usuales para estimular el apetito. Pero aunque la marca estaba perfectamente posicionada y funcionaba bien, había que pensar más allá e intentar alinearse con la creciente conciencia universal que nos lleva hacia hábitos alimenticios y dietas más sanas. McDonald’s decidió bien, y cambió su discurso ligeramente, empezando por cambiar el fondo rojo por uno verde, y orquestó una campaña (más de un@ la recordará) llamada “Going green“.
Sea como sea, la evolución es necesaria. Se trata de avanzar, aunque es cierto que hay que tener en cuenta algo que tiempo atrás no existía: las redes. El auge de Facebook y Twitter ayuda en la difusión de marca y la creación del vínculo directo entre marca y consumidor, como también conlleva este tipo de efectos, fans que opinan libre y directamente, siendo capaces de variar el rumbo de una decisión empresarial.

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