Generación Z: futuros consumidores

Generación Z

La generación Z, la de los nativos digitales, está ya en el punto de mira para las marcas. También llamados post-millenials o centennials, este segmento corresponde a los nacidos entre 1994 y 2010, aproximadamente, aunque los expertos no se han puesto nunca de acuerdo. Lo que está claro es que vienen justo después de los Millenials, y son inconformistas e impacientes, y representan una gran incógnita en cuanto a cómo abordarles, desde el punto de vista de marketing, publicidad, comunicación etc.

En lo que sí coinciden los estudios es que les une una característica que los define muy bien: la inmediatez. Han nacido rodeados de tecnología, Internet forma parte de su vida, la conexión y acceso a la información online es un hecho porque siempre estuvo ahí y esto ha provocado que lo quieran todo de modo inmediato. Son los grandes usuarios de redes sociales y se comunican entre ellos y con otros grupos de edad de forma muy diferente a sus predecesores.

Tienen claramente “ganas de comerse el mundo”, pero también son adolescentes-jóvenes menores de 25 años y muy pocos tienen poder adquisitivo (por sí mismos). Son individualistas y tienen modos de socializar muy distantes de la de sus padres, por ejemplo. La privacidad es un tema complejo, se intuye que han cambiado las reglas del juego en cuanto a qué se comparte y qué no, respecto a la generación anterior. Pueden pasar horas hablando a través de dispositivos conectados a Internet, pero la mayoría no desarrolla correctamente las capacidades de oratoria, y menos en público… Su jerga digitalizada ha propiciado debates encendidos entre los lingüistas. Saben “de todo”, algunos se sienten incluso saturados de información. Algunos estudios aseguran que esta generación cuenta con un coeficiente intelectual superior a sus predecesores, seguramente debido a la transferencia cultural, lo cual los convierte en futuros tecnólogos brillantes…

Así que, hablando en términos de target para las marcas, ¿debemos dirigirnos a ellos? ¿podemos fidelizarles? ¿cuáles son realmente sus intereses? ¿cómo conectamos?


Si bien la impaciencia es un rasgo común, también se les define como un colectivo con mayor conciencia sobre la ética laboral, y valoran mucho la transparencia de las marcas, las opiniones -ajenas- y la veracidad de todo ello.

Están agrupados entorno a Instagram y Youtube, son sus canales favoritos. Al ser amantes de la inmediatez, la información la demandan directa, en formato audiovisual preferentemente y sobre todo debería ser muy llamativa si queremos que la “vean” entre tanta información. También se debe dosificar, recordemos que están saturados. Son buscones, auténticos rastreadores digitales, así que no dudarán en ampliar su información sobre alguna marca o tendencia sondeando por redes sociales y webs para saber más sobre lo que se dice de tal o cual en la red.

Pese a estar mucho online, no olvidemos que también les gusta ver y tocar, por lo que -dejando a un lado el tema del precio y su limitado o nulo poder adquisitivo individual- también podemos llamarle la atención a la antigua usanza: impactos visuales a través del escaparatismo, promociones en persona, ofrecer facilidad de compra y devolución (son grandes amantes de las demos y de las pruebas sin compromiso) …

También aprecian la calidad, la personalización y la exclusividad, aunque por cuestiones obvias, les resultará muy atractiva la idea de atrapar una oferta, promoción o descuento.

Aquí está el reto: encontrar esa fórmula que permita a las marcas acceder exitosamente a esta potente generación de consumidores tan singular, que en unos años representará un segmento fundamental del universo de compradores.

Cada marca deberá diseñar su propia estrategia, que creemos deberá combinar el análisis detallado de tendencias de su sector y una correcta aplicación de experiencia comercial. Será importante estar presentes junto a ellos en las redes, activar la escucha para entender bien sus necesidades y poner en marcha un buen plan de marketing digital.

 

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