Bitcoin: el dinero encriptado

Bitcoin es una moneda “digital”, una Criptomoneda. Es curioso porque se puede encontrar imágenes de ésta, pero no existe físicamente aunque tenga una cuidada apariencia “real”.

Bonito diseño, muy acertado 😉

Sólo con introducir esta palabra en los buscadores encontraremos un montón de noticias, información y opiniones varias, además de varias webs oficiales, empezando por su propia web y una interesante relación de brokers que gestionan las inversiones en criptodivisas.

No es la única en el mercado, pero sin duda es la que más ha dado que hablar últimamente. Junto a la Bitcoin podemos contar con otras divisas como Ethereum, Dashcoin, Litecoin y Ripple.

Si te encuentras en una conversación sobre este tema y quieres participar, lo primero que debes conocer son los términos más usuales que acompañan las Bitcoins: P2P (peer-to-peer), blockchain (cadena de bloques o articulada, transacciones y transferencias de datos), mining (minería, en este caso dedicada a crear bloques y aprobar transacciones)…

Los mineros obtienen Bitcoins como recompensa a la resolución de un problema matemático en el que cada 10 minutos compiten miles de nodos. Compiten unos con otros. Impresionante la potencia que debe tener la red, que podría dejar atrás a Google. Ahora mismo hay miles de ordenadores a nivel mundial que están enfocados en la minería de los Bitcoins.

El motivo principal para justificar esta intensa actividad minera reside en la diferencia más importante entre una moneda tradicional y una digital: mientras la primera se crea cuando se necesita, la segunda no se crea, se descubre. La gente envía de forma constante Bitcoins de un lado a otro, pero si no se registran las transacciones no podría conocerse quién ha pagado qué…

Dejando a un lado su origen, funcionamiento, especulaciones o valor de cambio, hemos llegado al punto que queríamos: quién ha pagado qué.

Hay muchas noticias relacionadas con el uso de esta moneda virtual. La del pianista uruguayo que vendió una finca en Miami puede quedar en mera anécdota, no sorprende a muchos. El que tuvo la idea de invertir y ahora ha logrado una fortuna con el cambio, quizá tampoco. La que sí puede inquietarnos más es el uso de las Bitcoins en el blanqueo de dinero. El fraude fiscal y blanqueo de capital existe desde hace mucho tiempo, pero lo que nos produce cierto malestar es cuando entramos en terrenos más oscuros: recientemente se ha publicado en la prensa la noticia de una mujer que financia el estado islámico con Bitcoins. Eso sí nos pone en alerta.

Al margen del uso –bueno o malo- y de la tensión de saber si realmente esto se convertirá en una burbuja y está a punto de explotar, si quieres conocer mejor la Bitcoin te recomendamos descargarte el pdf (también en versión español) del original escrito por Satoshi Nakamoto, accesible en este listado.

Nota: pese a que podremos localizar un montón de fotografías de un señor japonés trajeado, tras el pseudónimo de Satoshi dicen que se esconde un australiano, de nombre Craig Wright, el verdadero mentor de la Bitcoin.

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